TIEMPO DE CAMBIO

LA AVENTURA ETERNA: Haz iniciado un viaje hacia la eternidad. Moviste tu corazón hacia una respuesta clara que se oyó en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra. Estás iniciando la travesía por la estrecha ruta que en ella Dios es el capitán.

El reconocer a Jesús como el Señor de señores de tu vida es el primer paso a embarcarse en la aventura eterna.Cuando le das el timón de tu barco a Dios tienes que asegurarte de que esta gran aventura tiene repercusión y consecuencias eternas, Dios ‘’ no es hombre para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta . Él lo dijo, ¿ y no lo hará? Habló, ¿ y no lo ejecutará? ‘’ [ Números 23: 19]. Es decir que Dios es confiable y por ello tienes la máxima garantía de que ésta aventura empezará aquí contigo, en ti y para ti y por ti, y llegará al cielo, donde tendrás la recompensa de haberte entregado a tu Dios para que te haga un camino a través de Su Hijo. No es una aventura que tienes que hacer por tus propias fuerzas... Tienes El Poder de Dios para seguir la dirección de lo que es el pasear por la vida...

La aventura tiene sus momentos en los cuales te creerás sentir perdido, mas lo cierto es que Dios tiene como objetivo llevarte a su casa, a puerto seguro, mediante la fe, a través de esa confianza que te asegura que Él es Dios sin razón para que desconfíes de Él, por que a pesar de cualquier momento en que puedas perder ruta, o creas sentirte perdido Él fue claro en las instrucciones de vuelo... ‘’ No te desampararé, ni te dejaré ‘’ [Hebreos 13:5]. Dios puso Su nombre en tu vida, labró con tinta indeleble Su firma en tu corazón y quitó el nombre del amo anterior y ahora se va contigo hacia la ruta que es eterna...

Vive la experiencia de saber que esta aventura eterna tiene como objetivo brillar para Él, hacer con y por Él lo que te a correspondido desde antes de la fundación del mundo [Efesios 1: 4]. Hay aventuras en Dios...

Existen múltiples razones por las cuales Él terminará Su obra en ti y una de ellas es asegurarte entrada en los cielos, que vivas con Él, guiado en su ternura por que ahora eres posesión suya, tienes la marca que te identifica como hijo del Altísimo Señor... No obstante aquí en lo terrenal tienes la gran aventura de depositar tus cargas, de ser adoptado por un Dios que quiere mantener una relación de amor contigo, aquí en esta tierra, que ahora es extranjera, eres peregrino aquí, es la iniciación de la gran eterna aventura que te muestra a ti como olor fragante al cielo, Dios te tiene como hermoso tesoro y quiere sanar cada herida de tu corazón para que te encamines hacía ese atreverse, que culminará en los brazos de tu Padre Celestial...

Una aventura que se inicia con un sí y no tiene final... Dios contigo aquí, Él contigo hoy. Siempre estará... Dios planeando más aventuras y capacitando cada día más aventureros que dispuestos a dejar atrás el pecado le sigan en un ambiente de aceptación mutua. Esa dulce comunión que te hace desear más y más adentrarte en esa ruta estrecha, pero mantiene el camino con los suficientes obstáculos para que no envanezcas y tengas a quién encomendarte. Sabes que mientras viajas en las alas de Dios estarás sostenido hasta que llegues al lugar donde tu vida no verá más muerte, ni lágrimas, el dolor será parte del pasado, tus debilidades quedarán revueltas en el aire del ayer, del adiós, y tus dolencias no tendrán poder sobre ti.¡Es necesario confiar en Él.

Creerle a Él para seguir su ritmo!¡ La eterna aventura! Es Dios mismo, lleno de Poder... Y tu seguridad está en verlo a Él tal cual es... Roca eterna... Padre Santo... Dulce refugio... Señor de la vida.... Cordero inmolado.... Que te capacita mediante la fe para que llegues en paz y seguridad aunque veas a tu alrededor destrucción repentina....

Dios mismo te invita a seguir en la eterna aventura de amarle sobre todas las cosas... Perdurable exponerse de saber que Dios tiene un solo propósito de haber enviado a su Hijo a acabar sus días como El Aventurero Mayor que no se negó a participar en la aventura más especial, peculiar y eterna que se a dado en los siglos... Morir por ti...